En un primer video-rap, el portal econstories.tv mostró de una forma sencilla y creativa las teorías de Hayek y Keynes con respecto a los ciclos económicos y las respuestas de política económica que de estas se pueden derivar. Ayer fue el lanzamiento del "segundo round", en el que se toman las teorías explicadas para hablar de los fenómenos observados en las diferentes crisis económicas (por ejemplo desempleo) y particulares de la última (salvavidas financieros a bancos quebrados, etc). Vale la pena verlo!! creo que el video es una buena muestra de las distintas respuestas a los problemas a los que nos vemos enfrentados desde cada una de las teorías. El mensaje grande y valioso, creo yo, es que y sí hay debate y que existen maneras distintas de interpretar los fenómenos económicos y de responder a ellos. (Esto sería una discusión para el tercer tiempo!!)
Aquí el video (la letra de la canción está en la parte de abajo de la página):
http://hayekcenter.org/?p=4804
"The world is complex, not some circular flow. The economy is not a class you master in college, to think otherwise is the pretense of knowledge."
viernes, 29 de abril de 2011
jueves, 7 de abril de 2011
¿Por qué la pelea contra la educación superior del siglo XXI?
Hoy, durante quizá la única protesta estudiantil de verdad en Colombia en años, vimos a miles de estudiantes, docentes y directivos de instituciones públicas y a uno que otro de privadas rechazando lo que llamaba, "el primer paso hacia la privatización de la educación superior", mejor conocida como la reforma a la Ley 30 de 1992. El lema de la "privatización de la educación" es casi una marca registrada de la izquierda en todo su espectro y usualmente apela sólo al miedo que genera el fantasma del neoliberalismo. Ante esto, la Ministra ha salido una y otra vez a repetir que no se van a privatizar las Universidad y que los recursos públicos en instituciones públicas van inclusive a aumentar. Podríamos recurrir entonces a la figura de la "ignorancia del pueblo", que sirvió para explicar por qué los afganos asesinan a cualquier estadounidense por la quema del Corán, y por qué la gran mayoría de los primeros cree que todo aquel que profesa el Islam es un terrorista. ¿Cómo le podemos pedir a los estudiantes de las instituciones públicas que no digan que se va a privatizar la educación si han sido adoctrinados durante años? Bueno, quizás no estén del todo equivocados...
El tamaño de la protesta deja ver el apoyo que han dado las directivas a los estudiantes, contraria a las situaciones generadas de forma recurrente por extremistas a nombre de las universidades públicas. Puede que sea cierto que el mando de las universidades públicas no va a ser entregado a los privados, como fue el caso de los colegios en concesión, pero el control de las universidades poco a poco va a estar más en manos del sector privado. Inclusive, también va a dirigir las riendas de las universidades privadas sin ánimo de lucro que han sido parte de nuestra sociedad desde sus inicios coloniales. ¿Por qué? Es una cuestión de competencia. La introducción de un sector privado que responde a la búsqueda de rentas implicará una fuerte competencia con las incumbentes. Desde una visión tradicional, esto sólo llevaría a mejoras en el bienestar de los consumidores, los estudiantes... eso es lo que vende el ministerio. Esto está bien para las carreras técnicas y similares, y puede que genere grandes avances en cobertura al mejor estilo de Brasil, el ejemplo que ha salido a relucir en la prensa en los últimos días. Sobre las cuestión de la calidad, puede establecerse un mecanismo regulatorio a través del ICFES que imponga criterios mínimos, y por virtud de la competencia, estos estándares podrían subir con el tiempo.
El otro lado de la moneda aparece porque los clientes de una universidad no son sólo los estudiantes. La universidad compite por contratos de investigación y consultorías. Al entrar a competir con las universidades con ánimo de lucro, para mantener la competitividad, las universidades incumbentes tendrán que ajustar sus programas de investigación hacia la rentabilidad. Si no lo hacen, perderán a sus mejores profesores e investigadores, y eventualmente a sus mejores estudiantes, lo que las marchitaría en el largo plazo. Este sistema creará universidades más eficientes en cuanto a producción científica relevante para el mercado, con salarios altos para los mejores educadores, y con carreras que estén direccionadas a suplir las necesidades del mercado laboral. El escenario no suena mal, ¿o sí?
Lo que está en juego es la autonomía universitaria en el largo plazo. En la actualidad, las universidades tienen agendas de investigación que no necesariamente son completamente rentables. Los dineros públicos financian trabajos que perfectamente podrían no interesar a nadie pero que surgen sólo por el desarrollo de la ciencia. Con el sistema educativo del siglo XXI, la investigación en temas "inútiles", como por ejemplo la historia y el arte, serán cada vez menos importantes. Estaríamos creando un sistema muy bien articulado con la economía, pero que dejaría de lado el desarrollo del conocimiento por sí mismo. ¿Es eso bueno o malo?
Lo que está en juego con el enfoque que sigue el sistema educativo es la visión a largo plazo de una nación. Es cierto que la era de la información impulsó las revueltas en el mundo árabe, pero el movimiento surge de una clase media cada vez más educada al estilo occidental. Es cierto que se necesita la reforma y que las universidades deben articularse mejor con el sector privado y obtener, a través de la contratación y los acuerdos público-privados, recursos adicionales; pero también es cierto que en Colombia la autonomía universitaria es un Derecho por el cuál se ha luchado durante siglos, contra reyes, dictadores y presidentes. El arte, la historia, y otras disciplinas que no son del todo útiles al sector privado, son útiles a la nación en cuanto a la construcción de una sociedad libre y democrática, claves para superar los aspectos negativos de nuestra cultura. Lo triste es que no hay un mercado que remunere estos aportes ¿Qué futuro queremos para el país? Por mi parte, creo que aún hace falta mucha discusión en lo relacionado con esta reforma.
jueves, 23 de diciembre de 2010
La productividad en Colombia

Accumulation in Latin America and the Caribbean: A Database” Washington, DC,
United States: Research Department, Inter-American Development Bank. Available at:
http://www.iadb.org/research/pub_desc.cfm?pub_id=DBA-015
Este gráfico, construido con datos del reporte BID "La Era de la Productividad" es muy ilustrativo para mostrar el desarrollo de la economía colombiana en las últimas décadas. A 2007, Colombia tiene sólo 1% menos de acumulación de factores respecto a Estados Unidos que en 1960. Sin embargo en este lapso, la economía colombiana ha perdido un 26% de productividad respecto a Estados Unidos, para una caída del 27% en el PIB per cápita relativo.
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martes, 21 de septiembre de 2010
El "tercer tiempo" y las Reflexiones Económicas
Después de mucho tiempo sin escribir, quiero retomar las discusiones de la panadería con una defensa del "Tercer Tiempo"(reunión informal posterior a las reuniones formales del semillero de investigación, en el que los estudiantes discuten diversos temas mientras toman un café o una cerveza) . Mi punto principal es que este tipo de iniciativas, que generalmente causan risa entre los que de ellas se enteran, cumplen un papel importante en la construcción del puente entre la teoría y la realidad cada vez mas importante para el desarrollo de la economía como ciencia aplicada.
Muy seguramente muchos estudiantes de economía se han preguntado en algún momento de su carrera, ¿para qué estudiar economía? ¿qué quiero hacer con las herramientas que allí aprendí? Las posibles respuestas se pueden encontrar de forma general en las primeras lecciones que se enseñan sobre la materia: La economía, aunque muchos no lo crean, se afirma al comienzo, es una ciencia social. Esta ciencia puede tener un caracter positivo ( puede hacer afirmaciones acerca de cómo funcionan ciertos fenómenos sociales) o un caracter normativo (puede hacer afirmaciones de cómo deberían ser los fenómenos). Sea cual sea el enfoque, es evidente que para aplicar los conocimientos económicos es necesario entender la realidad, y lo que es aún mas importante, las limitaciones que tienen las distintas teorías aprendidas para explicar cómo es o cómo debería ser el mundo.
Es por esto que, si se quiere aplicar la economía tanto en lo positivo como en lo normativo, es importante cuestionarse acerca del alcance del conocimiento acumulado que se encuentra en los libros de texto para entender las simples observaciones del día a día. Este cuestionamiento, sin embargo, no llega por si sólo al leer o ver televisión. Es necesario vivir, estudiar, y tener un espacio para comparar y debatir sin miedos a ser tildados de bobos o locos.
Los espacios como el tercer tiempo ofrecen un escenario libre, en el que, sin estar restringidos por una u otra corriente teórica, se pueden hacer debates sanos, sin tapujos ni limitaciones a la creatividad ni a la lógica diaria que mueve nuestras decisiones mas frecuentes. Qué mejor que un espacio como éste para "digerir" toda la información que se ha recibido después de un nutrido panel de expertos, para cuestionarse acerca de lo que allí se dijo y para formular nuevas posibles respuestas a la problemática tratada.
Iniciativas como el tercer tiempo permiten discutir temas e ideas sin tener un régimen teórico que dictamine qué está bien y qué está mal, sino que deliberativamente se puedan analizar usando el sentido común y las herramientas aprendidas en clase sin querer llegar a una respuesta que de una buena nota.
Es por estas razones que quiero llamar la atención a los estudiantes, profesores y coordinadores de los grupos investigativos, para que abran y motiven estos espacios de discusión, en los que los estudiantes no solo tengan que reproducir la información adquirida, sino que usen la misma para, a partir de ella y de lo que día a día observan, producir cosas que aporten a una aplicación de la economía mas cercana a la realidad, bien sea en su aspecto positivo o normativo.
Muy seguramente muchos estudiantes de economía se han preguntado en algún momento de su carrera, ¿para qué estudiar economía? ¿qué quiero hacer con las herramientas que allí aprendí? Las posibles respuestas se pueden encontrar de forma general en las primeras lecciones que se enseñan sobre la materia: La economía, aunque muchos no lo crean, se afirma al comienzo, es una ciencia social. Esta ciencia puede tener un caracter positivo ( puede hacer afirmaciones acerca de cómo funcionan ciertos fenómenos sociales) o un caracter normativo (puede hacer afirmaciones de cómo deberían ser los fenómenos). Sea cual sea el enfoque, es evidente que para aplicar los conocimientos económicos es necesario entender la realidad, y lo que es aún mas importante, las limitaciones que tienen las distintas teorías aprendidas para explicar cómo es o cómo debería ser el mundo.
Es por esto que, si se quiere aplicar la economía tanto en lo positivo como en lo normativo, es importante cuestionarse acerca del alcance del conocimiento acumulado que se encuentra en los libros de texto para entender las simples observaciones del día a día. Este cuestionamiento, sin embargo, no llega por si sólo al leer o ver televisión. Es necesario vivir, estudiar, y tener un espacio para comparar y debatir sin miedos a ser tildados de bobos o locos.
Los espacios como el tercer tiempo ofrecen un escenario libre, en el que, sin estar restringidos por una u otra corriente teórica, se pueden hacer debates sanos, sin tapujos ni limitaciones a la creatividad ni a la lógica diaria que mueve nuestras decisiones mas frecuentes. Qué mejor que un espacio como éste para "digerir" toda la información que se ha recibido después de un nutrido panel de expertos, para cuestionarse acerca de lo que allí se dijo y para formular nuevas posibles respuestas a la problemática tratada.
Iniciativas como el tercer tiempo permiten discutir temas e ideas sin tener un régimen teórico que dictamine qué está bien y qué está mal, sino que deliberativamente se puedan analizar usando el sentido común y las herramientas aprendidas en clase sin querer llegar a una respuesta que de una buena nota.
Es por estas razones que quiero llamar la atención a los estudiantes, profesores y coordinadores de los grupos investigativos, para que abran y motiven estos espacios de discusión, en los que los estudiantes no solo tengan que reproducir la información adquirida, sino que usen la misma para, a partir de ella y de lo que día a día observan, producir cosas que aporten a una aplicación de la economía mas cercana a la realidad, bien sea en su aspecto positivo o normativo.
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